LOS 8 RETOS DE LA CONCENTRACIÓN

Actualizado: jul 21

En este artículo vamos a tratar un asunto que a menudo nos afecta a todos/as, la concentración. La concentración no es una aptitud novedosa o que jamás hayamos escuchado hablar sobre ella. Todos/as nosotros/as conocemos su significado y sabemos usar el término, pero ¿Qué es realmente la concentración?

La concentración es la habilidad o capacidad del ser humano y de otras especies para enfocar sus recursos cognitivos en un estímulo o acción, de tal manera que el resto del entorno queda desdibujado y parcialmente olvidado a menos que algún estímulo nos llame la atención. Dicho de otra manera, se puede ver como una focalización de la atención hacia elementos concretos, seleccionando la estimulación y manteniéndola en ella. Nos permite seguir el hilo de una tarea y llevarla a cabo con éxito.

Esta habilidad a menudo se ve afectada por el grado de motivación que tenga uno/a respecto a lo que esté ejecutando. Es más fácil concentrarse cuando lo que hacemos nos gusta y queremos hacerlo que cuando queremos evitarlo. De hecho existen conceptos como el engagement que su base afecta directamente a la concentración.


A menudo podemos perder la atención sobre algo concreto debido a la falta de concentración. Posiblemente esto no aparenta gravedad, ya que vivimos en una sociedad en la que tenemos normalizada la pérdida de concentración. No obstante es un reto a tener en cuenta, ya que nos dificulta llevar a cabo acciones de manera eficaz y eficiente y puede tener repercusiones en el individuo como en las empresas.

La concentración a nivel académico o laboral es la aptitud que nos permite llevar a cabo las tareas que se nos asignan o almacenar de forma correcta toda la información en nuestra memoria. La escasez de esta “soft skill” hará que necesites mucho más tiempo para realizar diferentes acciones e incluso que no puedas hacerla en el momento. Si esta situación se convierte en algo habitual puede tener un resultado muy negativo en nuestro rendimiento y hay que darle una solución.


A nivel personal, la falta de concentración se traduce también en pocas ganas de actuar. Si queremos hacer algo pero a la mínima perdemos el hilo terminamos por frustrarnos, y dejarlo para otro momento. En lo que respecta a las relaciones sociales, también puede generar algunas dificultades. Si desconectamos de las conversaciones que están manteniendo con nosotros (cosa que en general puede llegar a ser fácil de ver por el otro), la otra persona puede tener la impresión de que no queremos o no nos interesamos por la interacción, lo que puede generar malestar e incluso conflictos.

Estas circunstancias sólo nos muestra una cosa, nuestra mente nos está informando de que tenemos algo que nos preocupa más en ese momento, o que nuestros recursos atencionales están bajos en ese momento y necesitamos descansar.

¿Cuáles son los causantes y las soluciones a este reto?

1. Los distractores

Nuestro trabajo o nuestros estudios no los realizamos en lugares estancos donde no existe nada más que tú. A nuestro alrededor existen estímulos que captan la atención y tendemos a distraernos con ellos. El móvil, el ordenador, un libro, una mosca, una conversación etc.

Una forma que te ayudará a no distraerte con nada es tener el mínimo de objetos alrededor tuyo quitando cualquier tentación posible para de esta forma poder estar focalizado en tu tarea.

2. La multi-tarea

Llevar a cabo dos o más acciones a la vez es improductivo e imposible para el cuerpo humano. No estamos capacitados para la multitarea, esto genera distracciones y desmotivación además de que puede llegar a aumentar tus niveles de estrés.

La forma de mejorar en este aspecto es la organización de las tareas y ser consciente que si intentas abarcar más de una acción a la vez tu trabajo va a ser poco eficiente y de poca calidad.

3. Las preocupaciones y pensamientos

Uno de los distractores más frecuentes que suelen perjudicar nuestra concentración es la existencia de pensamientos o preocupaciones que absorben nuestra atención y dificultan mantener focalizada la expectación sobre algo. Estos pensamientos o preocupaciones pueden ser muy importantes en nuestra vida o simplemente asuntos sin gran relevancia que vuelan por nuestras cabezas.

Una forma para mejorar este reto podría ser mediante una hoja en blanco donde vayas anotando cada uno de esos pensamientos que se te pasan por la mente a medida que van apareciendo para de esa forma hacer que tu cerebro se relaje y sepa que esas preocupaciones las tienes guardadas para tratarlas más adelante.

4. El cansancio

A medida que pasa el día nuestra capacidad de concentración va disminuyendo debido a la fatiga del trabajo. La atención no es un recurso constante y es una causa más de la desconcentración.

A menudo desconectar, realizar actividad física como un paseo, salir a correr o jugar a algún deporte en equipo puede favorecer tu concentración. Pero no nos olvidemos de la importancia que tiene también el descansar.

5. La desmotivación

Es muy común trabajar en algo que no nos gusta y que preferimos realizar otra tarea en vez de estar invirtiendo nuestro tiempo en eso que nos desmotiva. Y es que la motivación es un factor clave para la concentración como lo hemos comentado anteriormente.

Te recomendamos leer este artículo para saber cómo trabajar la motivación.

6. La ansiedad y el malestar

Cuando estamos viviendo una situación donde no nos encontramos bien con nosotros mismos, sufrimos de estrés y nervios debido a algún tipo de acontecimiento en nuestras vidas o simplemente porque nos hemos empezado a sentir así. Toda esta situación genera desconcentración.

En estos casos no hay que tener ningún temor a acudir a especialistas para poder trabajar sobre tu situación y desde ahí crecer y ser una mejor versión de ti, más motivada y por consiguiente concentrada.

7. La expansividad, alegría extrema y energía excesivas

Si en el anterior punto hablábamos de una situación donde la energía era baja, aquí hablamos del caso opuesto. Ser una persona extremadamente enérgica no favorece la concentración.

En este tipo de casos lo mejor que podemos hacer es rebajar esa energía mediante la actividad física para llegar más relajado al lugar de trabajo.

8. El envejecimiento

Las capacidades mentales como la memoria o la concentración no son siempre estables, sino que por norma general suelen ir disminuyendo poco a poco con la edad. Estamos hablando de una pérdida natural de la edad y no siendo necesario que se padezca ningún tipo de demencia.

Sin embargo la desconcentración debido al envejecimiento también se puede entrenar. Aquí os dejo un artículo para que podáis ver cómo mejorar vuestra concentración.

En conclusión, es probable que cada uno/a de nosotros/as haya sufrido dificultades para concentrarse y se haya sentido identificado con la procedencia de esa falta de atención. Pero no hay nada de lo que preocuparse, al fin y al cabo estos síntomas son normales en el ser humano y todos esos retos de concentración se pueden entrenar.



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