21 FORMAS PARA FOMENTAR UN BUEN CLIMA LABORAL

Cuando somos niños, la escuela es el ambiente más importante de nuestra vida. Es donde pasamos la mayor parte de nuestro tiempo, y por lo tanto la que se encarga de nuestra educación y de desarrollar nuestra personalidad. Igualmente, también determina nuestro bienestar y felicidad. Y lo mismo pasa cuando nos hacemos adultos y pasamos a depender de nuestros trabajos, y a dedicar a ellos (normalmente) más de un tercio del día: que nuestra vida laboral determina nuestro bienestar y felicidad.


Por ello, disponer de un buen ambiente o clima laboral y mantener buenas relaciones con nuestros compañeros de trabajo es fundamental. Y no solo por nuestra salud psicológica, bienestar personal o por beneficio propio:


Un empleado feliz y satisfecho es un empleado más motivado, menos estresado y más comprometido y leal en su trabajo.


¿Y qué significa eso? Qué será más eficiente y productivo para nuestra organización.


Además, un buen clima laboral también puede hacer que mejore el Employer Branding, ya que cuando los empleados están satisfechos y contentos en su trabajo, y se sienten orgullosos de pertenecer a una empresa, lo comparten con su entorno y hablan bien de su organización, de su trabajo, de sus compañeros/as,... Esto será beneficioso para mejorar la reputación de la empresa, y por lo tanto también para la atracción de talento.




¿Qué consecuencias tiene un clima laboral negativo?

Al contrario de un personal motivado y feliz, en caso de no prestar la debida atención a crear un ambiente laboral sano y motivador, podríamos encontrarnos con serios problemas que afectan a todos los aspectos de una organización:

  • Menos motivación.

  • Más estrés o incluso burnout.

  • Por lo tanto, menor compromiso y dedicación, y menor desempeño.

  • Menos productividad para la organización.

  • Mayor rotación.

  • Mayor absentismo laboral (que aumenten las faltas por causas médicas, no justificadas, etc.) y presencial (que nuestros empleados hagan presencia en su puesto de trabajo pero no realicen su actividad laboral de forma adecuada).

  • El carácter de los empleados ha cambiado y las discusiones han aumentado.

¿Cómo detectarlo antes de que empeore?


Evidentemente, a menos que nuestros empleados nos lo expresen directamente, no podemos saber cómo se encuentran anímicamente y dentro de su entorno laboral. Y es que precisamente, hay ocasiones en las que las personas esperamos a que los problemas se solucionen solos, sobre todo cuando el tamaño de dichos problemas no es significativamente grande. Hasta que se hacen bola.

Para evitar eso, hay pequeños detalles que pueden llamarnos la atención, que aparentemente no tengan mayor importancia, pero que a la larga o junto con otros detalles sin importancia, constituyan un problema más grande:

  • Se crean pequeños grupos entre los mismos compañeros.

  • No se relacionan fuera del trabajo.

  • Hay poca o mala comunicación.

  • Surgen rumores y murmullos.

  • La atención disminuye rápidamente y aumentan las distracciones.

  • Los empleados no hacen descansos junto con sus compañeros.

  • Hay un ambiente más individualista. Las relaciones entre compañeros son superficiales y el equipo no trabaja como un todo.

  • No sale de ellos apoyarse y ayudarse mutuamente.

  • La competencia es significativa.

  • Los empleados no acuden a sus responsables, a menos que sea estrictamente necesario, probablemente a causa de un mal liderazgo o falta de confianza en él.

  • Los empleados no valoran o reconocen el trabajo de su equipo y de sus iguales.

  • No se celebran los éxitos.


¿Y cómo mejorarlo?


Cada organización es un mundo, ya sea por su actividad, funcionamiento interno, objetivos, mercado en el que se mueve, y un largo etcétera. Pero existen ciertos factores que sirven como base de la que partir para fomentar un buen clima laboral:

  1. Más y mejor comunicación (entre iguales y entre el líder/responsable y su equipo).

  2. Fomentar la cooperación, y no la competición, siguiendo una meta común para todos.

  3. Espacios de descanso o libres de trabajo (en la propia empresa), para relacionarse y generar cercanía y confianza.

  4. Ofrecer actividades corporativas como jornadas/eventos de empresa, fiestas,…

  5. Proponer actividades de ocio fuera del trabajo (salir a comer, a tomar algo después del trabajo, acudir a eventos culturales/sociales/deportivos,…).

  6. Más horizontalidad y comunicación entre niveles jerárquicos. Eliminar barreras, siempre y cuando estén claras y se respeten las obligaciones y responsabilidades.

  7. Responsables más implicados en el desarrollo, gestión del estrés, motivación y bienestar de su equipo.

  8. Líderes más integrados en su equipo.

  9. Fomentar la igualdad de oportunidades.

  10. Establecer, dejar claros y fomentar ciertos valores base, como la confianza y el respeto, por ejemplo.

  11. Fomentar la buena convivencia y el buen humor.

  12. Escucha activa (entre iguales y entre líderes/responsables y su equipo).

  13. Crear un ambiente abierto a sugerencias y preguntas.

  14. Reconocimiento de logros y del buen trabajo, así como de sugerencias y/o quejas.

  15. Críticas únicamente si son constructivas.

  16. Felicitar en público, pero corregir en privado.

  17. Dar importancia a un feedback adecuado y constructivo.

  18. Mejora de condiciones (siempre y cuando sea posible y beneficioso para ambas partes), como flexibilidad horaria, facilidades para la conciliación entre vida laboral y personal, mejora de espacios de trabajo,…

  19. Demostrar la confianza en los empleados, delegando funciones por ejemplo.

  20. Celebrar logros, buenos resultados y buenas noticias.

  21. Insistir en formación y en el apoyo para desarrollar la carrera profesional de los empleados.

Las personas somos seres sociales por naturaleza y por lo general necesitamos de una interacción adecuada y positiva con nuestros iguales para ser felices. En el ámbito organizacional, a veces no nos damos cuenta de los grandes avances que podemos realizar con pequeños cambios. Quizás a primera vista sean insignificantes, pero hay pequeñas soluciones que derivan en grandes cambios.


Así, siendo un entorno en el que tanto tiempo pasamos, nuestro trabajo debe constituir un factor más de nuestro bienestar y felicidad, y no ser solo un lugar de paso del que sacar beneficios económicos sin importar nada más. Así que, teniendo en cuenta los beneficios que tiene para nuestra organización el hecho de mantener un clima laboral positivo,


¿Qué mejor que empezar a mejorarlo?

19 vistas0 comentarios