METODOLOGÍA AGILE Y SCRUM

Dentro de nuestros 4 bloques de contenidos en LinkedIn, uno de ellos se trata de Bilva, queremos que nos vayáis conociendo cada vez mejor y entendáis la metodología de trabajo que llevamos a cabo en nuestro día a día. Es por esto que hoy os traemos la metodología Agile y una de sus prácticas más conocidas, Scrum.


En Bilva buscamos un constante contacto con el mercado, para saber qué retos y necesidades tienen nuestros clientes. Para esto hacemos uso de una metodología que nos facilita estar continuamente sacando nuestro proyecto al mercado para mejorar su propuesta de valor. Es por esto, que para la gestión del proyecto en nuestro día a día nos basamos en una metodología Agile, más concretamente en una de sus prácticas, Scrum.


Pero lo primero de todo, ¿qué es la metodología Agile?


Agile tiene su origen en febrero de 2001 cuando 17 expertos en desarrollo de software elaboraron, durante un encuentro en Estados Unidos (Utah), un documento a favor de los nuevos métodos ágiles de actuación.


Por definición de la Escuela de Negocios de la Innovación y los Emprendedores (IEBS), “las metodologías ágiles son aquellas que permiten adaptar la forma de trabajo a las condiciones del proyecto, consiguiendo flexibilidad e inmediatez en la respuesta para amoldar el proyecto y su desarrollo a las circunstancias específicas del entorno”.

La metodología Agile es un sistema de trabajo que está cambiando el desarrollo de proyectos de muchas empresas, entre ellas, empresas tan conocidas como Google, Amazon o Microsoft. Esta nueva manera de trabajar está en pleno crecimiento debido a que las empresas que la llevan a cabo aumentan su productividad y motivación. Las claves de su éxito se basan en la organización y en el reparto de trabajo de una manera rápida y flexible entre diferentes equipos multidisciplinares.

La metodología Agile, ofrece una manera de trabajo mucho más flexible y abierta a cambios, de esta manera, cuando surgen imprevistos se tiene la capacidad de reaccionar y continuar con el proyecto. Aplicar este tipo de metodologías tiene muchas ventajas. A continuación os presentamos varias de ellas:


- Mejora de la calidad del producto: Estas metodologías fomentan el enfoque proactivo de los miembros del equipo en la búsqueda de la excelencia del producto. Además, la integración, comprobación y mejora continua de las propiedades del producto mejora considerablemente el resultado final.


- Mayor satisfacción del cliente: El cliente está más satisfecho al verse involucrado y comprometido a lo largo de todo el proceso de desarrollo. Mediante varias demostraciones y entregas, el cliente vive a tiempo real las mejoras introducidas en el proceso.


- Aumenta la motivación de los trabajadorxs: Los equipos de trabajo autogestionados, facilitan el desarrollo de la capacidad creativa y de innovación entre sus miembros.


- Mejor organización: La división del trabajo por distintos equipos y roles junto al desarrollo de reuniones frecuentes, permite una mejor organización del trabajo.


- Métricas importantes: Las métricas utilizadas para estimar parámetros como tiempo, coste, rendimiento, etc. son normalmente más reales en proyectos ágiles que en los tradicionales. Gracias a la división en pequeños equipos y fases podemos ser más conscientes de lo que está sucediendo.


- Mayor control y capacidad de predicción: La oportunidad de revisar y adaptar el producto a lo largo del proceso ágil, permite a todos los miembros del proyecto ejercer un mayor control sobre su trabajo, cosa que permite mejorar la capacidad de predicción en tiempo y costes.


- Reducción de costes: La gestión ágil del proyecto elimina prácticamente la posibilidad de fracaso absoluto en el proyecto, porque los errores se van identificando a lo largo del desarrollo en lugar de esperar a que el producto esté acabado y toda la inversión realizada.

En esencia, las empresas que apuestan por esta metodología consiguen gestionar sus proyectos de forma flexible, autónoma y eficaz reduciendo los costes e incrementando su productividad. Para conseguir este tipo de mejoras, es importante que las personas de la empresa entiendan que no sólo hay que cambiar los métodos, sino las herramientas de gestión. Sin embargo, para muchos profesionales cuestionar sus herramientas significa poner en duda su experiencia y no están particularmente abiertos a cambios, principalmente porque no entienden los motivos.

El diálogo antes, durante y después de implantar métodos Agile es clave. En primer lugar para dar a conocer sus beneficios, en segundo para saber qué dificultades encuentran los trabajadorxs en su uso y en tercero para ver cómo mejorar con el tiempo. Es importante que los trabajadorxs comprendan que su experiencia sigue siendo tan válida como lo era antes.

Una de las prácticas más conocidas en la metodología Agile es la llamada Scrum. A pesar de que Scrum es una manera de ser ágil, no son lo mismo. Agile es mucho más que una metodología, es un conjunto de valores y de principios a seguir para evitar que surjan los típicos problemas del desarrollo de software. Por lo que podemos decir, que Agile es algo así como un movimiento frente a las metodologías de desarrollo de software tradicionales, por lo que representa los principios como tal.

Scrum, a diferencia de Agile, no es una metodología. Scrum es un framework porque está formado por una serie de eventos, artefactos, roles, normas… para un determinado fin, por lo que si no se siguen paso a paso no se estará haciendo Scrum.

Dicho método de trabajo, se basa en un proceso donde se aplican de manera regular un conjunto de buenas prácticas para trabajar colaborativamente, en equipo, y obtener el mejor resultado posible de un proyecto. Es decir, se trata de una manera de trabajo ágil que tiene como finalidad la entrega de valor en períodos cortos de tiempo. Estas prácticas se apoyan unas a otras y su selección tiene origen en un estudio de la manera de trabajar de equipos altamente productivos.


En Scrum se realizan entregas parciales y regulares del producto final, priorizadas por el beneficio que aportan al receptor del proyecto. Por ello, Scrum está especialmente indicado para proyectos en entornos complejos, donde se necesita obtener resultados pronto, donde los requisitos son cambiantes o poco definidos. Al estar enmarcada dentro de las metodologías Agile, Scrum se basa en aspectos como:


  • La flexibilidad en la adopción de cambios y nuevos requisitos durante un proyecto complejo.

  • El factor humano.

  • La colaboración e interacción con el cliente.

  • El desarrollo iterativo como forma de asegurar buenos resultados


En Scrum, un proyecto se ejecuta en ciclos temporales cortos y de duración fija (iteraciones que normalmente son de 2 semanas, aunque en algunos equipos son de 3 y hasta 4 semanas, límite máximo de feedback de producto real y reflexión).


En nuestro caso, hemos hecho uso de la herramienta Trello para seguir dicha metodología. Como se puede observar en las siguientes fotografías, diferenciamos 6 columnas distintas. En las últimas columnas, tenemos los hitos específicos y los hitos principales para tener siempre presente nuestros objetivos finales.


En cuanto a las otras 4 columnas, son las que varían cada 2-3 semanas. Colocamos las tareas a realizar en los próximos días en la columna “Tareas”. La columna que se encuentra a su derecha, “en proceso”, se tratan de las tareas que se han empezado a ejecutar, pero están sin finalizar. A su lado, tenemos la columna de “Hecho”, donde se van apuntando las tareas finalizadas, y por último en la columna “A la espera de…” listamos las acciones que no dependen de nosotros, sin embargo son importantes para completar nuestros hitos. Cada tarea tiene asignado un responsable y una fecha límite, además de unos colores que lo asocian a los objetivos finales.






En cualquier proyecto en donde se requiera innovar, el nivel de incertidumbre inicial es altísimo y más en una Startup en donde los recursos que se disponen (tiempo, equipo, dinero) son muy limitados. En este contexto las metodologías comentadas en este artículo nos han ayudado a abordar los pasos necesarios para minimizar los riesgos y avanzar en el proceso de maduración del proyecto lo más rápidamente posible.


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