• David Larrinaga Ortiz

ERA KNOWMAD: EL PROFESIONAL DEL SIGLO 21

Actualizado: jul 7

Vivimos en una sociedad líquida, donde el cambio se ha convertido en una constante y tenemos que aprender a ser lo más profesional posible trabajando en digital. Esta vez ha llegado la crisis del Covid-19 pero no es el único reto al que las empresas se van a enfrentar en los próximos años. Como esta crisis, van a llegar muchos más obstáculos.


El mundo globalizado en el que vivimos hace que tengamos que estar constantemente actualizados. Vamos a trabajar en un entorno de inestabilidad, donde el que más capacidad de adaptación tenga será quien sobreviva y triunfe. Para responder a estas nuevas necesidades que van a ir surgiendo, ha surgido un nuevo término: Knowmad, un neologismo que combina las palabras know (saber, conocer) y nomad (nómada). Acuñado por John Moravec, en el prólogo del libro “Knowmads” de Raquel Roca, este concepto hace referencia a un nuevo perfil profesional -cuyo valor añadido es el conocimiento– que servirá como respuesta a la automatización del mundo laboral.


Según la autora del citado libro, en 2020 el 45% de los trabajadores serán nómadas del conocimiento. Una irrupción que vendrá impulsada por la rápida evolución tecnológica y la repercusión que está teniendo sobre la sociedad, tanto en el ámbito personal como en el laboral. Tal y como defiende la autora, más que un perfil, knowmad es una actitud. A diferencia de otros términos como el de millennial, los nómadas del conocimiento no responden a un intervalo de edad concreta, aunque suelen ser personas que se encuentran entre los 27 y 35 años.


“El conocimiento es el valor añadido de estos trabajadores, el nuevo capital que les va a asegurar su empleabilidad. Y no se trata de un perfil laboral, es una actitud que puede adoptar cualquiera y en cualquier etapa de su vida” comenta Roca.


Knowmad hace referencia a un nuevo perfil de profesional que ha de ser principalmente innovador, imaginativo, creativo, capaz de trabajar en colaboración con casi cualquier persona, en cualquier momento y lugar. Un knowmad es valorado por su conocimiento personal, lo que le proporciona una ventaja competitiva con re


specto a otros trabajadores menos adaptados al entorno. Además debe ser autodidacta nutriéndose y aprovechando el potencial del conocimiento proveniente de internet y de las nuevas tecnologías, principalmente digitales.


Mientras en la sociedad industrial los trabajadores solían trabajar en un espacio físico fijo para desempeñar unas tareas muy concretas, en la era digital los trabajadores no están ligados a un espacio de trabajo ni a unas tareas específicas. Una de las habilidades de los knowmads reside precisamente en su capacidad para adaptarse en cualquier momento a cualquier espacio de trabajo con el objetivo de intercambiar información con otros profesionales, generando ideas, productos y servicios con una gran fluidez. Esta visión líquida del trabajo determinará sin duda cómo será nuestra forma de trabajar en los próximos años. El valor de los profesionales no se medirá por sus conocimientos, sino por su habilidad para conectar esos conocimientos con los conocimientos de otros profesionales y que estarán disponibles en otros contextos, otras disciplinas u otras ciudades.



Aunque muchos no dejan de considerarlo como una moda pasajera, el término knowmad parece haber venido para quedarse. Precisamente es la riqueza de su significado (reúne las condiciones para trabajar con las exigencias de los nuevos tiempos), y la cantidad de gente a la que representa, lo que hace de esta palabra un concepto capaz de perdurar en el tiempo.


“Los knowmads se agrupan ante un problema o una oportunidad para aplicar el conocimiento y generar valor. Son gente trabajando junta de manera colaborativa, que comparten una nueva cultura, la cultura CO [colaborar, co-crear, compartir…]”, señala Juan Carlos Casco, CEO de Emprendedorex.


Un estudio elaborado por el banco ING-DiBa predice que en solo dos décadas los robots coparán 18 millones de empleos en Alemania, cerca de la mitad del total. El desarrollo de la robótica permitirá a la industria reemplazar el 59% de los puestos actuales de trabajo por robots, parece ser que más productivos y rentables que los humanos. Sin embargo, por mucho que avance y progrese la tecnología hay cosas que las máquinas nunca van a poder ser capaces de hacer, y esto tiene que ver con los trabajos creativos, la innovación, la resolución de problemas, la emocionalidad… Aquí entra en juego el conocimiento. O lo que es lo mismo: la comprensión de datos e información, siempre puesta al servicio de la innovación y de la imaginación.


Este tipo de trabajo son los que los knowmads saben realizar, gracias a sus habilidades. Pero, ¿Cuáles son las características que distinguen a un knowmad?

  • Entienden el trabajo como un oficio: Se dedican a trabajos que les gusta desempeñar y lo hacen no como un medio para ganar dinero, sino para alcanzar su propia satisfacción personal.

  • Generan ideas y son imaginativos: Son una fuente inagotable de recursos e ideas. Además, están capacitados para reaccionar ante cualquier tipo de problemas o imprevistos y ofrecer soluciones.

  • Sentimiento de pertenencia: No se sienten identificados con la idea de pertenecer únicamente a una marca o compañía, ya que prefieren desempeñan su trabajo de forma autónoma.

  • Dominan las nuevas tecnologías: Forman parte de los llamados early adopters, es decir, innovadores que están a la vanguardia en la adquisición de los últimos productos tecnológicos y están al tanto de las novedades de los que están por venir.

  • Gestión de redes sociales: Una herramienta que utilizan para la difusión del conocimiento y para estar informados sobre todo lo que ocurre en el mundo.

  • Gran capacidad de adaptación: Son personas muy versátiles, competentes, flexibles, adaptables y moldeables; lo que les convierte en candidatos ideales para todo tipo de ecosistemas laborales.

  • Aprendizaje continuo: No se conforman con lo que ya saben. Son conscientes de que, para permanecer actualizados, deben formarse durante toda la vida. Aprenden en función de sus inquietudes.

  • Sin miedo al fracaso: Asumen sus errores y aprenden de ellos. Les gusta ser responsables de sí mismos y no dejan que su futuro dependa de otros. Cuando fallan son responsables de sí mismos y asumen sus errores.

Ni todos los knowmads reúnen todas estas características, ni son exclusividad suya. Simplemente, señalan un cambio de actitud y mentalidad hacia el trabajo. “El cambio es, naturalmente, aterrador para los seres humanos, porque vivir en la Sociedad Knowmad implica que los valores que disfrutamos en el pasado quedan obsoletos (por ejemplo, el empleo de por vida en una empresa)”, concluye el libro de Moravec.

El knowmad domina las nuevas tecnologías, comprende su funcionamiento y las aprovecha en su beneficio, ya que aprende continuamente de ellas. Una de sus principales habilidades del knowmad es que transforma la información en conocimiento y la comparte abiertamente. Maneja de forma óptima las redes sociales y, por tanto, comparte información, lo que le hace estar actualizado de lo que sucede en el mundo. Sabe que el talento y el éxito dependen de esa pertenencia a redes del conocimiento. Al contrario de lo que puede parecer, no es un ermitaño, al que le guste la soledad: le puede gustar trabajar en solitario (desde cualquier lugar, una cafetería, una playa o la misma oficina), pero le importan las personas. Sabe que son importantes, porque generan conocimiento y oportunidades.


Tiene además una gran capacidad para adaptarse, para resolver problemas, es una persona, profesional, muy versátil y competente porque gracias a esos conocimientos puede hacer frente a todo tipo de conflictos. Cree firmemente en que el aprendizaje es para toda la vida (longlife learning), sabe que siempre tendrá que estar formándose por distintas vías (universidad, escuelas de negocios, internet, libros, vivencias de otras personas…). “Al asumir este hecho es capaz de aprender y desaprender con más facilidad en función de sus inquietudes o de las necesidades que vayan surgiendo”, explica Raquel Roca en su libro. Y es esta capacidad para actualizarse lo que le convierte en un profesional adaptable y moldeable, perfecto para los entornos laborales en donde prima la diversidad y la innovación constante. Son capaces de convertir su talento en el mejor activo.


No le asusta el fracaso ni experimentar, lo que no está exento de errores. Los asume, aprende de la experiencia y avanza. Otra de las características de los knowmad, y una

de las más importantes, es que es responsable de sí mismo. Por lo tanto, líder de él mismo, que no espera que sean otros, “la empresa, el Estado, la sociedad… los que vengan a buscarle”, explica la autora Raquel Roca. No deja en manos de terceros su futuro profesional.


Para optimizar el conocimiento y capacidades de los knowmads, las compañías tienen que apostar, por ejemplo, por espacios de trabajo abiertos donde fluya ese conocimiento, por liderazgos participativos que permitan las tareas en equipo y la cooperación, o por modelos de trabajo innovadores, basados en la tecnología. Con este tipo de prácticas, se construirá una marca empleadora atractiva para atraer y retener este talento.


Esta nueva forma de trabajar exigirá la implementación de un nuevo modelo educativo que enseñe a los profesionales del futuro a desarrollar una serie de competencias que potencien el trabajo el equipo, la creatividad o la asertividad. Colegios, institutos y universidades deberán esforzarse en adaptar sus temarios a las necesidades cambiantes de una sociedad en constante transformación. El objetivo de las instituciones educativas será a partir de ahora formar personas que se desenvuelvan con éxito en una sociedad líquida necesitada de profesionales creativos, innovadores, intuitivos y resolutivos, capaces de crear redes que conecten personas, ideas y organizaciones, y dispuestos a adaptarse a cualquier edad a cualquier nuevo contexto. La adquisición de conocimientos deberá ponerse al servicio de la flexibilidad mental. La curiosidad y la capacidad de desaprender serán rasgos esenciales de los profesionales del futuro. De nada valdrán las excusas para aferrarse de por vida a una batería de conocimientos porque caducarán en poco tiempo y deberán ser reemplazados por otros más actualizados. En el mercado laboral del siglo XXI la formación continua será algo tan habitual como ir a trabajar.


Como conclusión, podemos decir que estamos ante una revolución en el mercado laboral que provocará cambios de todo tipo. ¿Estamos preparad@s para adaptarnos? ¿Apostaremos por este tipo de mentalidad?


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Atracción y retención de talento

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