• David Larrinaga Ortiz

SHU-HA-RI: CÓMO ABORDAR DE MANERA EXITOSA LOS PROCESOS DE DESARROLLO Y APRENDIZAJE

Shu Ha Ri se trata de un término japonés que se utiliza a la hora de describir el nivel de maestría del que se dispone en una determinada técnica o habilidad, además de definir el nivel de relación que existe entre un/a estudiante y su maestro/a. Este tipo de conceptos que tienen origen en las artes marciales, en muchas ocasiones son extrapolables a entornos de trabajo y desarrollo de equipos.


Aplicar el Shu Ha Ri nos puede ayudar en cualquier aprendizaje o formación que queramos iniciar. Este término está compuesto por tres palabras con diferentes significados y que hacen referencia a distintas etapas.


  • Shu: Proteger y Obedecer

  • Ha: Ruptura o frustración

  • Ri: Liberarse o Trascender



En un proceso donde primero hay que aprender las normas y reglas; una vez las hayamos aprendido, hay que romperlas, hay que desprenderse de lo heredado para llegar a la última fase, trascender, en nuestro caso puede ser innovar:


  • Shu (Obedecer)

Es la primera etapa del proceso y requiere seguir las reglas. Aprende y, sobre todo, respeta las normas que ya existen, las técnicas fundamentales. Todo aquello por lo que otras personas ya han pasado y han perfeccionado. Trata de ejecutarlo correctamente sin cuestionar.

  • Ha (Ruptura)

En esta fase, la persona comprende la técnica y la empieza a dominar, por lo que comienza a realizar cambios con el objetivo de mejorarlo; rompe las normas establecidas.

Para aplicar esta fase correctamente hay que recordar que el objetivo es aprender, y por lo tanto, experimentar. Para ello y siguiendo la metodología agile de experimentar rápido (y barato), la idea es ir adaptando diferentes aspectos de las reglas que conocemos poco a poco.

Estas adaptaciones tienen que tener un sentido de mejora, por lo que es importante que te hagas las siguientes preguntas: “¿Ha ayudado a mejorar el proceso? O al contrario, ¿esta adaptación ha hecho que vayamos peor? Finalmente conseguiremos sacar el mayor provecho de nuestros aprendizajes, adaptando ese conjunto de normas iniciales a nuestro contexto.

  • Ri (Trascender)

Siguiendo el concepto japonés hablamos de trascender, pero si lo adaptamos al contexto actual, podríamos hablar de innovar.

En este último estado, la persona ya no está centrada en la técnica sino que piensa en el objetivo y la técnica fluye sola. En el estado de Ri, la técnica se realiza inconscientemente, es por ello que surge la oportunidad de trascender e innovar.


Este concepto es muy interesante ya que nos pone en nuestro sitio según la fase de conocimiento y dominio que tengamos y nos define un objetivo claro. Si lo aplicamos a la hora de aprender y desarrollarnos profesionalmente nos puede ayudar a adquirir nuevas habilidades y conocimientos.


Por ejemplo, en la fase de onboarding en muchas ocasiones las personas jóvenes que se incorporan tienen un mentor/a asignado para poder observar y copiar cómo trabaja. Estos primeros días se trataría de entender que el/la mentor/a sabe mucho más que nosotros por lo que debemos de aplicar sus mismas técnicas para comenzar a trabajar lo antes posible. Este concepto también se conoce como “Job Shadowing”. Una vez, adquiramos los primeros conceptos y entendamos cómo se realizan las tareas comenzaremos a adquirir mayor autonomía y a modificar ciertas técnicas para adaptarlas a lo que mejor nos venga. Por último, después de ciertos años nos volveremos expertos en dicho trabajo y podremos convertirnos en mentores de nuevas personas.


En la relación con nuestro maestro (ya sea un mentor, o un Scrum Master, o un coacher, o lo que sea), podemos seguir las mismas fases. Shu, aceptando y aprendiendo todo de nuestro maestro. Ha, rompiendo las reglas, adaptándolas a nuestro caso, cuestionando los conceptos. Ri, convertirnos en el maestro de otros, innovar.


Otro tipo de ejemplo es a la hora de hacer uso de una nueva herramienta en una empresa. Cuando comenzamos a usar algo nuevo tenemos que seguirlo tal y cómo nos la explican aunque no nos guste en un principio. La herramienta vendrá muy rodada y con buenas prácticas de empresas. Es muy posible que si no funciona es porque en la empresa no se acaba de aceptar, estaríamos en la fase Shu. Tras uno o dos años haciendo uso de la herramienta podremos comenzar a cuestionar y adaptarla a nuestras necesidades y gustos. Y por último, en la fase Ri, tras 5 o 10 años trabajando con dicha herramienta nos podremos ver capaces incluso de desarrollar un producto mejor en el mercado.

Podemos obtener dos conclusiones del Shu-Ha-Ri. Por un lado, que cuando somos nuevos en algo debemos de mostrar humildad y reconocer que las cosas funcionan de cierta manera. Y por otro lado, que cuando conseguimos dominar una técnica no debemos de conformarnos, debemos de comenzar a innovar y mejorar, además de enseñar lo aprendido a nuevas personas.


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